10.3 ESPERANZA: ESPERANZA, EL VAGABUNDO Y LA NIÑA SIN ROSTRO

[Titulo de la Imagen: Birgit 3 Autor: Beatriz Martin Vidal]

Una niña sin rostro, de no mas de cinco años se encontraba entre las sombras con pequeño vestido manchado de sangre.

– ¡¡¡Ah…!!! – Esperanza pega un grito lleno de pavor.

– No, mi pequeña, no debes temer – decía el vagabundo mientras trataba de calmar a Esperanza – . Ella es la culpable de que yo este aquí. Ella me trajo hasta ti. Para protegerte, para cuidarte, para hacerte recordar. Ella también te extraña.

Esperanza trataba de ocultar la mirada, pero cuando tomó valor se dio cuenta que la niña sin rostro ya no estaba en la parte oscura de su habitación, ahora se encontraba sentada sobre su cama, como toda una niña buena.

– ¿Quién es ella?

– Esa pequeña niña, esa niña, es Esperanza – dijo el vagabundo esbozando una sonrisa.

– ¿Soy yo?

– No – el vagabundo esboza una sonrisa -. Acércate Esperanza – le dijo a la pequeña niña sin rostro, y esta hizo caso y de inmediato rodeo con sus brazos a la hermosa Esperanza -. Ella es la antigua dueña del collar con forma de corazón.

Esperanza mira a los ojos a su abuelito, se queda pensando por unos segundos y devuelve el abrazo a la pequeña sin rostro – ¿La antigua dueña de mi collar? Pero si solo es una niña – pensó Esperanza.

La pequeña sin rostro, como si hubiera leído la mente de Esperanza, se suelta de su cuello y se arrodilla delante de ella. Mira a los ojos de Esperanza y poco a poco, en su rostro iban apareciendo ciertas protuberancias. Donde antes no había nada ahora había un rostro, un rostro de una anciana, con arrugas y cicatrices, con los ojos caídos y tristes, y con una nariz ganchuda y puntiaguda. Al final de la transformación, tenia el rostro de una anciana pero el cuerpo de una niña de no mas de cinco años.

La pequeña sin rostro ahora tenia el rostro de una anciana, y parecía entristecerse por estar al lado de la hermosa Esperanza. Mas ella se acerca a la pequeña anciana, la besa en la frente y le dice: “Gracias por devolverme a mi abuelito”. La niña con el rostro envejecido, mira a Esperanza y sonríe, mientras vuelve a ocultar sus horribles rasgos y dejar su cabeza sin un rostro visible.

– Esto es tan extraño, tú – le dijo a su abuelito mirándolo a los ojos -, eres tan joven. No te recordaba así.

– Tienes razón, pequeña. Tuve que hacer ciertos sacrificios para regresar contigo – el vagabundo, que ahora aparentaba tener unos treinta años, esboza una sonrisa -. Pero sigo teniendo los mismos ojos. ¿No?

– Sí. Tienes razón, Abuelito – la pequeña Esperanza parece entristecerse – . Me siento tan mal conmigo misma, asesine a personas inocentes.

La niña sin rostro se sujetó al brazo de Esperanza y colocó su cabeza al lado de su hombro, como si estuviera consolándola.

– No llores mi pequeña, sabes que lo que hiciste no fue en todo culpa tuya.

– ¿A qué te refieres, abuelito?

– Digamos, que la antigua dueña del collar – señaló a la pequeña sin rostro -, es un poco “traviesa”. Se enamoró de ti desde el primer instante en que el collar tocó tu piel. Y desde ese entonces, a estado contigo, protegiéndote.

– ¿Quieres decir que ella fue la que mató a toda esas personas? – con esta pregunta que formuló Esperanza, algo dentro de ella hizo una conexión, todos los acontecimientos escalofriantes que habían sucedido en las últimas horas la golpeó de fuerza, y la trajo a la realidad. Esperanza apartó de un empujón a la pequeña sin rostro. Y toda la información que había obtenido aquella noche la golpeo de repente. Volviéndola histérica.

¡¡MATE A TODAS ESAS PERSONAS POR SU CULPA!! ¡¡ES UN FENÓMENO, ES UN MOSNTRUO!! ¡¡YO… YO NO…!! ¡¡TU!! ¡¡TU DEBERÍAS ESTAR MUERTO!!

Un rayo cae cerca de la orilla iluminando todo dentro de la habitación. Esperanza cae de pronto de rodillas y toda la información que había obtenido, empezó a fluir a través de ella. Se dio cuenta de muchas cosas, la pequeña sin rostro parecía mirarla extrañada y su vestido tenia manchas de sangre fresca. El vagabundo, que ella llamaba abuelito, también tenia sangre en sus ropas. Miró hacia el piso y de debajo de su cama emanaba un charco de sangre.

– ¿Qué es eso? – pregunta Esperanza señalando la sangre.

La pequeña sin rostro mira al vagabundo, y parece que intercambian sonrisas cómplices. Esperanza vuelve a preguntar – ¿Qué es eso? ¿De quien es esa sangre?.

El vagabundo toma la mano de la niña sin rostro, y la lleva al otro lado de la habitación. Deja a la pequeña detrás de él, y con un golpe seco avienta la cama contra la pared de enfrente convirtiéndola en astillas, dejando ver a un cadáver decapitado del cual emanaba un charco de sangre.

Esperanza, como si estuviera acostumbrada a ver cuerpos desmembrados, simplemente pregunta – ¿Quién es ese tipo?.

La pequeña sin rostro, tira del viejo saco sucio del vagabundo como queriendo llamar su atención. El vagabundo baja la cabeza, y parece que entendiera lo que la pequeña le dice al oído. El sonríe mirando a Esperanza.

– ¿En verdad? – pregunta el vagabundo -. ¿Crees que ya es tiempo? Esta bien – el vagabundo mira a Esperanza-. ¿Quieres saber, quién es? Pues aquí te va una pista – del suelo parece recoger un objeto circular y lo avienta a donde se encuentra Esperanza.

El objeto va rodando hasta ella, y termina entre las piernas de Esperanza. Ella mira el objeto, y se da cuenta que es la cabeza de su joven amado, su primer amor, su amor de verano. La cabeza del joven que había besado al atardecer se encontraba allí, justo entre sus piernas.

¡¡¡AHHHHH!!! – el grito de Esperanza fue descomunal, al ver la cabeza de su amando entre sus piernas. Sus ojos comenzaron a llorar sin cesar, entonces otro golpe de información la golpeo – Mis padres.

Esperanza fue corriendo hacia la habitación de sus padres, la tormenta se volvía más fuerte, los rayos caían más cerca cada vez, y más fuertes y estruendosos. Esperanza trata de abrir la habitación de sus padres pero se encontraba cerraba por dentro. Sacando fuerzas de donde no tenia comenzaba a golpear la puerta para que se abriese. Cuando se dio cuenta tenia a la pequeña sin rostro a su lado izquierdo “mirándola”, y al vagabundo a su lado derecho apoyado en una pared.

– No querrás entrar allí, pequeña – le dijo el vagabundo.

Esperanza no hizo caso, y con un último golpe abrió la puerta de la habitación. Lo que vio la dejo sin habla, no podía creer lo que veía, si lo de su novio le había destrozado por completo, esto prácticamente mato todo dentro de ella. Sus padres se encontraban crucificados en las paredes de su habitación. Su madre se encontraba al frente de su padre. Ambos se desangraban, tenían clavos incrustados en las muñecas, y en los pies formando una cruz invertida. Esperanza se dejo caer de golpe se llevó las manos a los ojos gritando histericamente de rabia, dolor e impotencia. Se puso en pie y decidió salir de la casa, corrió entre los pasillos tan fuerte como pudo.

– ¡Esperanza, no salgas de la casa! – gritaba el vagabundo – ¡Podría ser peligroso! ¡La tormenta…!.

Al oír al vagabundo, Esperanza corrió aun con más fuerzas, salio de la casa y se enfrento a la tormenta. La lluvia la empapo en un segundo, fue hacia la orilla, miro el mar y pego un grito tan fuerte que casi ahoga al ruido que emitía un rayo al caer. Sus lágrimas se mezclaron con la lluvia, miró al cielo nublado buscando respuestas, sus manos por inercia fueron a su pecho y tocaron su collar dorado. Se dejo caer de rodillas, las olas mojaban sus rodillas, la tormenta parecía calmarse y sentía que no estaba sola.

Detrás de ella se encontraba la pequeña sin rostro abrazándola por la espalda, pegando su cabeza a la de la hermosa Esperanza, tratando de hacerla sentir mejor. Esperanza tocó los brazos de la pequeña sin rostro y escuchó la voz del vagabundo.

– Ella solo trataba de protegerte, pero es tu mano la que asesinaba a las personas. Eres una chica muy especial, Esperanza.

– ¿Hay otras personas? ¿Mate a más personas?

– Es difícil de poder explicártelo ahora. Pero tienes… un don… eres perfecta, Esperanza. Tienes el regalo de la belleza, y eres sumamente inteligente. Eres en pocas palabras, “Perfecta”. Lamentablemente, tus dones también son tu maldición. Eres increíblemente inteligente, mi pequeña, en el futuro muchos te odiaran por eso. Las personas son envidiosas, Esperanza, pronto te darás cuenta de la verdad y la bajeza del ser humano, y de todo lo que es capaz por alcanzar el poder. Además de eso eres tan hermosa como un ángel, pero esta “belleza” que posees vuelve dementes a las personas. Quieren tenerte, poseerte para si mismos. Cuando eras pequeña, no sabias controlar esta atracción y esto desato muchos conflictos entre los que te rodeaban – el vagabundo suspiro profundamente -. Tanto así que pudo corromper almas santas, e inclusive yo estuve tentado a abusar de ti esta noche – En la mirada del vagabundo había un gran pesar -. Espero me disculpes pero… aun no dominó muy bien este cuerpo cuando estoy delante de ti.

– ¿Quieres decir que yo soy la causa de tantas muertes?.

– Ya te lo dije muchas veces, Esperanza. Eres culpable solo en parte, pero es muy difícil explicártelo ahora. Aun tienes mucha información que procesar.

– ¿Qué pasó con… ? ¿Qué paso con el chico que besé ayer por la tarde?

– El llegó a tu habitación, entró por la ventana, te encontró durmiendo y no pudo controlarse. Empezó a besarte, desvestirte, pero tu despertaste y como te resistías te cogió fuertemente del cuello; casi te asesina. Pero aparecí yo, y… no deje que te hiciera daño. Le di su merecido, ya te lo había dicho, él no te merece.

– Creo… creo que lo recuerdo. ¿Y mis padres?

– Te lo dije, ella – señalo a la pequeña sin rostro – es muy traviesa.

Esperanza esbozo una sonrisa tierna, como si comprendiera todas las matanzas, como si todo fuera tan natural. Besó los brazos de la pequeña sin rostro, miró a su abuelito y se puso de pie.

– Ahora, somos solo los tres – dijo el vagabundo y abrazó y besó en la mejilla a Esperanza.

– Eso parece, abuelito – dijo Esperanza en un suspiro.

– Sé que aun tienes preguntas, mi pequeña. Pero por ahora eres consiente de toda la información que puedo proporcionarte – los ojos del vagabundo se humedecieron de felicidad -. Estoy muy feliz de volver a tenerte entre mis brazos Esperanza.

– Yo también estoy feliz de volver a tenerte. Y todo gracias a Esperanza ¿Verdad?. A la verdadera dueña de este collar – dio un beso en la cabeza de la pequeña sin rostro -. ¿Y ahora, que ocurrirá?

– Ahora, seremos una familia, mi pequeña Esperanza – dijo el vagabundo con una sonrisa. En esa calma, los tres abrazándose fuertemente como toda una familia, la tormenta encontró la paz y el cielo se despejó ante los ojos de la hermosa Esperanza.

[…]

Por una carretera desolada, va una pequeña niña, de tan solo 12 años de edad.

– Prométanme que… esta vez no asesinaran a nadie – dice la pequeña mientras mira a otra niña que se encontraba a su izquierda, más pequeña aun, parece que no tuviera más de cinco años.

La pequeña no tenia rostro, pero asiente como confirmando que esta vez no asesinará a nadie. Ahora voltea a su derecha y mira al rostro de un vagabundo como buscando en sus ojos una respuesta a su propuesta.

– Haré mi mayor esfuerzo. Pero… yo no prometo nada – dice el vagabundo esbozando una sonrisa.

La pequeña niña de tan solo 12 años, es hermosa como solo los ángeles pueden serlo, y es muy inteligente, demasiado para su edad si me lo preguntan. En el pecho lleva un collar dorado, un collar en forma de corazón. Tiene puesto un hermoso vestido blanco con decoraciones en plata. Va sola, caminando por un carretera desierta, completamente desolada.

Un ruido previene a la pequeña, mirando al horizonte puede ver un auto deportivo color rojo, que pasa rápidamente; mas el conductor se percata de la hermosura de la pequeña y retrocede. De pronto frente a ella se detiene un carro rojo lleno de jóvenes entre 20 y 25 años, totalmente alcoholizados.

– Hola pequeña, ¿Por qué tan sola? ¿Cómo te llamas?

– ¿Yo? – Esperanza levanta la mirada, y sonríe como una niña traviesa – . Yo soy simplemente Esperanza.

A lo lejos se escuchan los gritos de los jóvenes, plagados de terror y desesperación. Los gritos cesan y Esperanza se aleja de aquel lugar que estaba plagado de gritos de pavor, camina alegremente con una sonrisa que ilumina su hermoso rostro, pero su vestido lleva manchas de sangre, sangre que no le pertenece.

[…]

Para mayor información sobre este nuevo proyecto: [Sin SentyDo. presenta… Diarios de un Vagabundo]

Próximo… Capítulo 7: [Matanza] [Con este capitulo culmina la primera etapa de Esperanza]

Anterior… Capítulo 10.2: [Confrontación]

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5 comentarios en “10.3 ESPERANZA: ESPERANZA, EL VAGABUNDO Y LA NIÑA SIN ROSTRO

  1. speranza dijo:

    Muy buena la historia 🙂 una chika tan perfecta como esperanza no puede ser cierto asi q le colocas un poco d malicia algo q la hace diferente despues d todo lo vivido ella se marcha con lo q es y sera alguien envidiada x todos y a la vez amada x muchos y verdugo d algunos ……

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    • Quiero agradecerte enormemente por darte el tiempo de escribir un comentario y también por leer la historia de la pequeña Esperanza. Comentarios como este me hacen querer seguir escribiendo. Muchas gracias, y espero que hallas leído todos los capítulos. 😛 Atte. Jonathan Carbajal (@elbardoverde)

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  2. Quetzalcóatl Quinta Flor dijo:

    Excelente historia que habla del poder que tienen las mujeres hermosas en aquellas que aún son niñas. Esperanza es una Nínfula, sin duda. Y su historia encierra una gran moraleja. Me gustaría ver que esta historia se llevara a la pantalla grande de los cines y que la dirigieras. Cuando menos, has escrito una obra de buen gusto. Saludos, camarada.

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    • Gracias por darte el tiempo de escribir un comentario que alegró mi día.
      Esperanza aún guarda muchos misterios que con el tiempo, si es posible, serán revelados.
      Sería un sueño para mi si Esperanza se pública, como libro, y aún si es llevada a la pantalla grande o en un serie para la televisión.
      Gracias, otra vez, por darte el tiempo de leer los capítulos de Esperanza y por enviar este mensaje lleno de paz que me alegra y me hace pensar en seguir adelante como escritor.
      Atte. El Vagabudo.

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