9. ESPERANZA: AMOR DE VERANO

[Titulo de la Imagen: Love is in the air Autor: Beatriz Martin Vidal]

Todo era tinieblas y sombras en la habitación de Esperanza, desafortunadamente después de años las pesadillas regresaron e inundaron los sueños de la pequeña. Y esta vez eran más intensas que antes, la sangre era más roja, las imágenes más rápidas y había mas cuerpos mutilados en los suelos de lo que parecía ser un convento; se oían escalofriantes gritos de hombres, mujeres y niños, eran realmente tétricos; la pequeña Esperanza empezó temblar, a convulsionar sola en su dormitorio, pero las imágenes eran incesantes y no dejaban de aparecer, hasta que la pequeña empezó a llorar. Sus lágrimas tenían un sabor amargo y caían lentamente por sus suaves mejillas, la hermosa Esperanza comenzaba a dejarse poseer por estas imágenes escalofriantes. Pero cuando sentía que dejaba su cuerpo desfallecer, pudo observar un destello dorado que hizo a la pequeña despertar de su terrible pesadilla.

Al despertar se encontraba sentada en una cama que no era la suya, sentía sus mejillas húmedas y su corazón palpitaba muy rápido. Miró alrededor y nada le era conocido. Logró identificar una ventana de madera. La pequeña se puso en pie y caminó tambaleándose hasta la ventana, abre la ventana y pude ver un hermoso paisaje. Podía ver arena, el azul del cielo, las olas rompiéndose en las rocas. El aire veraniego logró golpear el rostro de Esperanza, pero ella no sabia donde se encontraba, la luz que entraba al cuarto dejaba ver que las cosas se encontraban en cajas de cartón, pero también logró divisar una puerta.

Camina hacia ella, la abre con un poco de temor pues aun no logra comprender todo lo que ocurría, no lograba entender sus pesadillas tan vividas y horribles, con el hermoso paisaje que había visto a través de la ventana; se cogía con una mano de la pared y con la otra su pecho escuchando latir fuertemente su corazón, camina a paso lento, pensando en el carmesí de la sangre que pudo ver en sus pesadilla y lo blanco de la arena.

Hasta que logró encontrar una puerta semiabierta, al ver en su interior identificó a sus padres durmiendo plenamente, pero ella no pudo soportar mas así que corrió hacia ellos con lágrimas en sus ojos y se impulso como pudo cayendo entre sus dos padres, ellos despertaron de inmediato y vieron a su amada hija, acto seguido la abrazaron fuertemente.

– Mi pequeña – dijo esperanzado el padre.

– Mi hermosa hija – dijo la cariñosa madre.

La pequeña llorando y abrazándolos con todo su amor les dijo – Los amo tanto… lo son todo para mi…

Sus padres se miraron entre sí, sonrieron en complicidad y abrazaron a su bella hija tan o más fuerte de lo que ella los abrazaba a ellos. Mas para la pequeña el abrazo entre sus padres parecía durar toda una eternidad, ella los abrazaba fuertemente pues no quería dejarlos ir, en ese instante ella se sentía la niña más feliz del mundo, se sentía amada, protegida, en paz. Respiró profundamente, trato de guardar aquel hermoso momento en un lugar especial dentro de sus recuerdos más preciosos, los cuales eran muy pocos y borrosos.

En ese abrazo los padres y la pequeña, hicieron un pacto en secreto: no hablarían ni tocarían el tema de lo que paso la noche anterior jamas, o por lo menos no mientras dure el resto del día.

Después del tierno y amoroso abrazo, Esperanza y sus padres degustaron de un delicioso desayuno, mientras reían y jugaban entre ellos, como una familia enteramente feliz y sin problema alguno. El tiempo parecía detenerse para la pequeña mientras observaba a sus padres juguetear entre ellos; pero de pronto un sonido los distrajo, era el sonar incesante y fuerte de la puerta principal, alguien quería entrar en la casa.

Los miembros de la familia se miraban entre si, y es el padre quien se arma de valor y decide ir a indagar sobre aquel extraño que intentaba ingresar a su casa; mientras la madre abrazaba a su hija esperando el desenlace. Luego de un corto tiempo, escuchan como algo se rompe, era un jarrón, seguidamente escuchan el caer de un cuerpo.

– ¡Mis amores… vengan de inmediato…! – gritó el padre.

Lo que encontraron las damas fue a un joven de no más de quince años tirado en el piso con un jarrón roto y el padre de Esperanza un tanto aterrado. Lo que el señor les contó a sus amadas damas es que este jovencito, era el encargado de repartir los diarios en todo el vecindario veraniego de la playa. El padre como estaba nervioso pensó que se trataba de un ladrón, por eso simplemente actuó de inmediato y… golpe al joven con lo primero que tenia en la mano. Los padres decidieron que ellos irían en busca de un doctor y medicamentos generales para atender al joven, mientras Esperanza se quedaría cuidando del joven; colocaron al muchacho sobre el sillón de la sala, mientras la pequeña se encargaba de pasar un trapo húmedo por la frente del joven.

Mientras Esperanza iba limpiando la frente del joven, pudo notar su piel bronceada, su nariz respingada, los músculos de un adolescente dándose a notar, el cabello rubio, la gargantilla muestra de un tipo aventurero; pero a la misma vez que le pequeña recorría el cuerpo del joven con los ojos notaba algo dentro de ella, un sentimiento profundo que nacía.

De repente el joven despierta y mira directamente a la pequeña, en ese instante ella puede ver el color de los ojos del joven, azul marino. El tierno corazón de la pequeña comenzó a latir fuertemente, intensamente… ¿Qué era ese extraño sentimiento que empezaba a sentir la pequeña dentro de su corazón?

El joven se levantó un poco con ayuda de sus brazos, miró fijamente a Esperanza y le preguntó: “¿Eres un ángel?”

Las mejillas de la pequeña se tornaron coloradas y respondió ante tan dulce alago: “No. No soy un ángel. Soy solo yo, Esperanza.”

El joven no podía creer la hermosa chica que se encontraba delante de él, se quedó literalmente con la “boca abierta”. El pequeño trapo húmedo que se encontraba en la frente del joven empezó a caerse, la pequeña Esperanza trató de cogerlo en el aire pero el joven por reflejo cogió la suave mano de Esperanza que se encontraba cerca de su rostro; en el preciso instante en que sus mano se tocaron ambos sintieron una chispa en su corazón, una llama que empezaba a arder.

Ambos adolescentes se miraron a los ojos y parecían encontrarse a sí mismos en los ojos del otro. ¿Es esto AMOR? ¿El comienzo de un amor de verano?

Pasaron los minutos y cuando por fin llegaron los padres de Esperanza con el doctor del poblado, encontraron a ambos adolescentes riendo y disfrutando de unos aperitivos que había preparado la pequeña Esperanza, parecía haber “química” entre esos dos chicos. Los padres se sorprendieron pues nunca habían visto reír de esa manera a su pequeña hija; cuando el doctor se encontraba revisando al joven, las dos damas de la familia tenían una platica de madre e hija.

Esperanza le hizo saber a su mamá que sentía algo por el joven, algo que no había sentido jamás, la madre entendió ese sentimiento como el primer amor de su pequeña hija, y como buena madre la comprendió, después de todo lo que tuvo que pasar pensó que le conviene tener un momento de paz y alegría.

Según el doctor, solo se trataba de una pequeña herida en la cabeza del joven, no era nada grave que con un par de días de reposo no curase. La familia de Esperanza, en especial el padre, le pidió unas muy sentidas disculpas al joven y que si necesitará algo no dudara en pedírselo. Pero este joven solo le pidió una cosa a cambio de su “perdón”, que saliera en una cita con su hija, los padres aceptaron siempre y cuando ellos fueran como chaperones.

Así la familia de Esperanza y el bronceado joven, se fueron a una feria que se encontraba ubicado en el puerto de la playa, pasaron allí casi todo el día, rieron, celebraron, comieron, bebieron, jugaron, se divirtieron y sobretodo se olvidaron de las penas. Era la primera cita de Esperanza, en un inicio estaba nerviosa pero con el pasar de los minutos se fue desenvolviendo mejor, los padres de Esperanza se sentían muy conformes, pues no habían visto a su pequeña tan alegre jamas.

Pero cuando el sol estaba por esconderse, los padres perdieron de vista a su hermosa hija, pero ella estaba bien, se encontraba al final del puerto mirando las olas dar su último suspiro antes de entrar en un tiempo pacifico, y no se encontraba sola, se encontraba al lado de su nuevo “amiguito”.

Si bien no era la primera vez que el joven se encontraba acompañado por una linda jovencita, en ese momento se sentía muy nervioso, pero tomó de las manos a Esperanza y le dijo que nunca había sentido esto por nadie, que dentro de él había nacido un sentimiento poderoso por ella, y sin medir ninguna consecuencia este jovenzuelo le robó un beso a Esperanza; y esta niña correspondió tiernamente a su primer beso a las orillas del mar, en la muerte de un hermoso atardecer, al finalizar uno de los más hermosos días que había vivido desde que tiene uso de razón.

[…]

Cuando la pequeña y enamoradiza Esperanza se daba un tierno beso con aquel muchacho de piel bronceada y cabellos dorados, ella sintió por primera vez el amor hacia una tercera persona… su amor de verano.

Mas en las temibles sobras de los árboles lejanos, un vagabundo observaba todos los movimientos de la enamorada pareja y frotaba lo que parecía ser una cadena entre sus sucias manos, mientras susurraba con un tono de ansiedad: “Pronto… pronto… pronto…”

[…]

Para mayor información sobre este nuevo proyecto: [Sin SentyDo. presenta… Diarios de un Vagabundo]

Próximo… Capítulo 10.1: [Respuestas]

Anterior… Capítulo 8: [Inocencia]

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