4.1 ESPERANZA: VAGABUNDO

[Título de la Imagen: Strange Places Autor: Trixis]

Un viejo vagabundo se encontraba vagando por las calles, como es costumbre, pero este viejo era un hombre que había perdido todo su dinero en apuestas, alcohol y mujeres; vivía en una casucha alejada del pueblo con su mejor amigo, su fiel perro y confidente. Este vagabundo sobrevivía gracias a las limosnas que recibía, y a las sobras que encontraba en la basura de las casas de los hogares de familias “felices”.

En una de sus tantas búsquedas, logra a divisar la casa de la nueva vecina que había llegado hace ya casi seis meses, donde siempre había algo bueno en la basura que podia rescatar y degustar. Vió la luz encendida, así que se acerco sigilosamente, y a medida que se acercaba más podía oír los gritos de dos mujeres, una de ellas parecía ser la voz de la dueña de la casa y la otra era de una mujer más joven.

No sabia si buscar en los botes de basura e irse, o asomarse un poco más y poder ver todo el alboroto, para suerte del viejo los botes de basura se encontraban bajo una ventana que se situaba perfectamente para ver todo el “espectáculo”.

Allí pudo ver como las dos mujeres discutían fuertemente, mientras buscaba algo de provecho para poder comer. La discusión se puso cada vez más fuerte cuando de pronto escuchó:

“¿Qué demonios estás haciendo? Suelta a mi hija” – el vagabundo alzó la mirada y luego escuchó – “Dame a mi hija ahora mismo, bestia estúpida!!!”

Cuando el viejo se dio cuenta de quien era la que gritaba de esa manera, ya era muy tarde. Pudo observar como la señora caía al piso ensangrentada. Presa del miedo, el viejo vagabundo no podía moverse hasta que por puro instinto se agacho e hizo ruido en los botes de basura. No lo pensó dos veces y salió corriendo, doblando una esquina de la casa y se quedo pegado a la pared.

En eso el anciano escuchó pasos, era el hombre que había asesinado a la señora dueña de casa, miró de reojo para ver si aquel asesino lo perseguía, mas al ver un gato callejero revisando la basura aquel hombre regresó a la casa.

El anciano no podía creer de la que se había salvado, tomó algo de valor y volvió a asomar su cabeza por una de las ventanas; en eso se quedó más asustado aun; el hombre yacía muerto en el suelo mientras la chica rompía en llanto. Luego de unos minutos, pudo observar como la chica ponía enfrente de ella a la pequeña, mientras la joven miraba a la niña, y el anciano aun trataba de comprender que demonios estaba pasando allí, ya habian pasado cerca de dos horas.

El viejo vagabundo no podía comprender lo que sus ojos veían, mas lo único que pudo escuchar el vagabundo fue:

“… siempre te recordaré Esperanza …”

Y la chica en ese instante se cortó la garganta, el anciano aun seguía sin creer lo que veía, se quedó quieto por un momento, pensaba que estaba en una de sus tantas y recurrentes pesadillas, pero no… era la terrible e irreal realidad la que veia ante sus ojos. No podía creer con qué sangre fría se habían cometido tantos asesinatos como si nada. Mas una acción que le rompió el corazón e hizo llorar por primera vez, en tanto tiempo al anciano, fue como la pequeña buscaba un tierno abrazo de su madre y durmió junto a ella.

El anciano se quedó allí parado junto a la ventana mientras colocaba en orden sus ideas, hasta que llegó el amanecer y solo atino a susurrar:

“Ahora eres mía… Esperanza.”

[…]

Antes de que la policía llegase, prefirió entrar a la casa y darse un banquete; eran las 7:30 a.m. y el vagabundo ya estaba satisfecho, asi que procedió a buscar en la casa las cosas de valor para llevarlas consigo. Entró en cada cuarto, y todo lo que podia entrar en sus viejos bolsillos se lo llevó.

Estaba por irse cuando en un cajón de la cómoda, donde se encontraba solo la ropa interior de la difunta señora, encontró una cajita pequeña; la cogió y al abrirla encontró una pequeña cadena de oro, que automáticamente pensó en venderla, así que se la metió en el bolsillo y procedió a irse con la bebe, no sin antes llevar algo de comida que había en el refrigerador.

En el mismo instante en que el vagabundo dejaba la casa, llegaron los policías y al ver la casa en ese estado, concluyeron que era un robo y el asesinato se dio por ese motivo. Mas el anciano corría y corría con la hermosa Esperanza en brazos, visualizando que sería de gran ayuda para él cuando la pequeña creciera y el anciano envejeciera.

Era un hermoso y a la vez tétrico cuadro, ver como el anciano subia una colina, mientras las patrullas policiacas llegaban a aquella casa donde se habian cometido dos asesinatos, un suicidio y el rapto de una hermosa bebe.

[…]

Para mayor información sobre este nuevo proyecto: [Sin SentyDo. presenta… Diarios de un Vagabundo]

Próximo… Capítulo 4.2: [Esperanza: Abuelo]

Anterior… Capítulo 3: [Esperanza: Madre]

Síguenos en Facebook y Google+.

Anuncios

2 comentarios en “4.1 ESPERANZA: VAGABUNDO

  1. Pingback: “ | SIN SENTyDO.

Escribe un comentario:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s